Me preocupa haberme despertado tan tarde, no tengo ganas de tener insomnio, va a llegar la madrugada i el silencio i ahí sí que solamente cigarrillos, cigarrillos que me sostienen entre pitada i pitada pero que no me pueden contener. Las luces de mi corazón de manzana que se van apagando a medida que se va haciendo más tarde i con ellos la certeza de que cada vez quedan menos personas a quienes puedo recurrir. Igual no, es ridículo, leer con la esperanza de que pegue el sueño, escribir para que no se acabe el libro i ya no tener nada que hacer.
No, esta semana es terrible, eso es lo que pasa. Es esta semana de prueba, esta semana de desafío como tantos otros, eso de tener que arreglármelas sin que nadie pueda consolarme. Nadie me va a calmar pero ya tengo experiencia, ya tengo experiencia de que no te morís, no te morís, podés llorar i nadie viene pero al final no te morís, al final te despertás i es otro día i ya no importa lo que pase, no importa cómo termine la cosa, porque atravesaste otra noche de ésas i te parece que nada, nunca, será tan terrible como eso.
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